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Fiebre del oro: refugio ante el dólar y la política de Trump

El mercado del oro vive hoy una ebullición sin precedentes que transforma los hábitos de consumo global. En todo el mundo los compradores adquieren el metal precioso con urgencia, ignorando los costos récord actuales. La gente compra oro con prisa, ya no les importa el precio, señalan los comerciantes sobre una tendencia que eliminó el tradicional regateo en los mostradores. Esta demanda masiva responde a la creciente inestabilidad de los mercados mundiales, donde el activo se consolida como el refugio definitivo frente al caos.

La desconfianza hacia el dólar estadounidense y sus bonos de deuda alimenta este fenómeno financiero. Los inversores perciben la política de la administración de Donald Trump como errática, sumando riesgos derivados de una política fiscal expansiva. Ante este escenario de incertidumbre, economías emergentes como Brasil aumentan masivamente sus reservas. Estas naciones buscan estabilizar divisas propias y depender menos del dólar estadounidense frente a las fluctuaciones comerciales.

Por el lado de la oferta, la producción global apenas registra incrementos leves. Las refinerías no pueden acelerar el ritmo de elaboración a corto plazo, factor que presiona los valores al alza de forma constante. Actualmente, nada indica que este ciclo termine pronto. La ausencia de tipos de interés atractivos en otros activos y los persistentes conflictos geopolíticos mantienen viva la llama de la inversión. El oro no solo brilla en las vitrinas, sino que actúa como el escudo financiero predilecto ante una economía mundial fracturada.