Un extenso estudio internacional revela que la genética determina alrededor del 55% de la duración de la vida, mientras que los factores ambientales y el estilo de vida explican el 45% restante. El análisis se basó en 16,000 pares de gemelos, lo que permitió distinguir con precisión el peso de la herencia frente a las influencias externas.
Durante décadas, los científicos debatieron si vivir más dependía principalmente de los hábitos o de la biología. Los investigadores evaluaron variantes genéticas comunes, datos de laboratorio y otros elementos para calcular su impacto en la longevidad. La investigación también consideró la contribución de mutaciones raras, que resultaron incidir en menor medida.
Según los resultados, los gemelos que comparten el mismo ADN muestran patrones de vida notablemente similares, incluso en contextos distintos. Esta coincidencia confirma que la herencia familiar tiene un papel decisivo. Sin embargo, los factores externos, como alimentación, actividad física, entorno social y acceso a la salud, continúan siendo determinantes.
Los datos también advierten que mantener hábitos saludables puede extender la vida, aunque la base biológica influya más de lo esperado. Los expertos destacan que conocer el peso de la genética ayudará a diseñar estrategias de prevención más personalizadas, enfocadas tanto en la detección temprana de riesgos como en la adopción de conductas protectoras.
La investigación demuestra que nacer con un perfil genético favorable ofrece una ventaja significativa, pero el entorno sigue marcando casi la mitad del camino hacia una vida larga.
Durante décadas, los científicos debatieron si vivir más dependía principalmente de los hábitos o de la biología. Los investigadores evaluaron variantes genéticas comunes, datos de laboratorio y otros elementos para calcular su impacto en la longevidad. La investigación también consideró la contribución de mutaciones raras, que resultaron incidir en menor medida.
Según los resultados, los gemelos que comparten el mismo ADN muestran patrones de vida notablemente similares, incluso en contextos distintos. Esta coincidencia confirma que la herencia familiar tiene un papel decisivo. Sin embargo, los factores externos, como alimentación, actividad física, entorno social y acceso a la salud, continúan siendo determinantes.
Los datos también advierten que mantener hábitos saludables puede extender la vida, aunque la base biológica influya más de lo esperado. Los expertos destacan que conocer el peso de la genética ayudará a diseñar estrategias de prevención más personalizadas, enfocadas tanto en la detección temprana de riesgos como en la adopción de conductas protectoras.
La investigación demuestra que nacer con un perfil genético favorable ofrece una ventaja significativa, pero el entorno sigue marcando casi la mitad del camino hacia una vida larga.
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