El reciente anuncio sobre la suspensión de los envíos de petróleo de México a Cuba daña de manera evidente la narrativa de soberanía que el gobierno mexicano ha buscado sostener. Tras semanas de dudas e indefiniciones, la presidenta Claudia Sheinbaum confirmó que México sí ha cancelado el envío de crudo a la isla. Esto sucedió después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, asegurara que él había pedido detenerlo y que México había accedido.
Desde Palacio Nacional, Sheinbaum ha insistido repetidamente en que las decisiones sobre suministros energéticos a Cuba son “soberanas” y responden a criterios propios. Pero la secuencia de hechos pone en entredicho esa declaración. La suspensión de los envíos ocurrió en el contexto de una orden ejecutiva de Trump que impone aranceles a países que provean petróleo a Cuba, en un intento por presionar económicamente al gobierno de la isla. El destinatario de dicho documento era México, que se convirtió en el principal proveedor de petróleo del país caribeño después de que se cancelara el suministro que proporcionaba Venezuela con la caída de Nicolás Maduro.
Mientras tanto, la presidenta Sheinbaum anunció el envío de ayuda humanitaria a Cuba, incluyendo alimentos y otros insumos a través de la Secretaría de Marina, como gesto de apoyo ante la crisis que enfrenta la isla.
Pocos casos han mostrado de manera tan transparente los límites de la soberanía mexicana en estos tiempos. Aunque se use la palabra soberanía, los hechos muestran que las decisiones energéticas mexicanas pueden verse condicionadas por la presión estadounidense.
Desde Palacio Nacional, Sheinbaum ha insistido repetidamente en que las decisiones sobre suministros energéticos a Cuba son “soberanas” y responden a criterios propios. Pero la secuencia de hechos pone en entredicho esa declaración. La suspensión de los envíos ocurrió en el contexto de una orden ejecutiva de Trump que impone aranceles a países que provean petróleo a Cuba, en un intento por presionar económicamente al gobierno de la isla. El destinatario de dicho documento era México, que se convirtió en el principal proveedor de petróleo del país caribeño después de que se cancelara el suministro que proporcionaba Venezuela con la caída de Nicolás Maduro.
Mientras tanto, la presidenta Sheinbaum anunció el envío de ayuda humanitaria a Cuba, incluyendo alimentos y otros insumos a través de la Secretaría de Marina, como gesto de apoyo ante la crisis que enfrenta la isla.
Pocos casos han mostrado de manera tan transparente los límites de la soberanía mexicana en estos tiempos. Aunque se use la palabra soberanía, los hechos muestran que las decisiones energéticas mexicanas pueden verse condicionadas por la presión estadounidense.