Trump y Carney: Discursos opuestos que reavivan el debate sobre el orden mundial
Viernes, 30 de enero del 2026 a las 16:00
Por Vero Teigeiro
En la 56ª reunión anual del Foro Económico Mundial, dos discursos destacados se llevaron la atención internacional: el del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el del primer ministro de Canadá, Mark Carney, cuyas posturas contrastantes desataron reacciones encontradas en la comunidad internacional.
El pasado 24 de Enero, Carney advirtió que el “orden internacional basado en reglas” ha sufrido una ruptura, haciendo una invitación a las potencias medianas, como Canadá y Europa, a cooperar y construir nuevos mecanismos de seguridad y comercio frente al aumento de la competencia entre grandes potencias y los cambios en el orden mundial.
Su intervención, que fue percibida como una crítica a las políticas de Washington y Trump aunque no lo mencionara de forma explícita, fue recibida con una ovación de pie por líderes asistentes y recibió también elogios en medios de todo el mundo por su tono analítico y su énfasis en la cooperación multilateral, incluso llegando a considerar que podría pasar a la historia si el orden mundial, donde Estados Unidos es la figura hegemónica, cambia en los próximos años.
El discurso de Mark Carney fue elogiado a nivel internacional.
Al día siguiente, Trump centró su discurso tal como ha manejado sus relaciones exteriores: en una defensa de los intereses estadounidenses, tocando desde temas de defensa común hasta propuestas polémicas, como reiterar su interés por adquirir Groenlandia y criticando indirectamente las posiciones de aliados como Canadá.
Su intervención fue más confrontativa, lo que generó preocupación en círculos europeos sobre la estabilidad de alianzas occidentales. Previo al Foro Económico, Trump usó su red social, Truth Social, para publicar sobre Groenlandia, así como mensajes telefónicos privados con otros líderes, como el presidente de Francia, Emmanuel Macron, logrando que él y varios otros cancelaran reuniones con Trump y anunciaran medidas para ajustarse a lo que el presidente estadounidense pretendiera hacer.
El discurso de Carney fue una exposición muy clara de que los diversos países deben ser pragmáticos y comprender que Estados Unidos ya no puede ser un aliado confiable, buscar alianzas nuevas y, sobre todo, diversificar dichas alianzas para evitar futuras hegemonías que puedan derivar en las mismas problemáticas que se observan con Estados Unidos bajo el mandato de Donald Trump.