Por Vero Teigeiro
Aunque todavía no hay una iniciativa formal presentada para la Reforma Electoral, las posibles modificaciones sobre el financiamiento ya han sido discutidas por diversos actores políticos. Actualmente, el monto total a repartir se calcula con base en el padrón electoral, y se distribuye:
Aunque todavía no hay una iniciativa formal presentada para la Reforma Electoral, las posibles modificaciones sobre el financiamiento ya han sido discutidas por diversos actores políticos. Actualmente, el monto total a repartir se calcula con base en el padrón electoral, y se distribuye:
- 30% de manera igualitaria entre los partidos con registro federal
- 70% de manera proporcional en función de los votos que cada partido tuvo para diputados federales en las últimas elecciones
Por ello, en envozmx hicimos un ejercicio para presentar con números específicos cómo cambiaría el financiamiento. Para esto, vamos a tomar los montos aprobados para 2026 con la regulación actual, y verificar los cambios considerando los siguientes escenarios:
- Escenario con regulación actual.
- Reducción al 50% del presupuesto actual, conservando la misma fórmula de distribución.
- Reducción al 50% del presupuesto actual, pero cambiando la distribución a una que favorezca los votos, dando 15% de manera igualitaria y 85% proporcionalmente
- Reducción al 50% del presupuesto actual, pero eliminando la distribución igualitaria, dando el 100% a los votos obtenidos.
También en todos los escenarios se va a asumir que es año electoral de elecciones presidenciales (aunque no sea así), para también mostrar cómo cambiarían los montos asignados para campañas, que se calculan como un 50% extra del dinero asignado para actividades ordinarias.
Escenario actual
Con la regulación vigente, para 2026 se destinarán $7,368,151,626.00 de pesos entre los 6 partidos con registro federal: PAN, PRI, Movimiento Ciudadano, Partido Verde, PT y Morena.
La distribución igualitaria otorga a cada uno de ellos $2,210,445,487.80 de pesos. En cuanto a la proporcional, está cargada ampliamente a favor de Morena, ya que el partido guinda tuvo el 43.57% de los votos, muy por encima del segundo lugar (PAN, con el 18.02%). Esto deja a Morena con el 35.5% del presupuesto total, mientras el restante se divide entre los otros 5 partidos.
Además, al simular ser año electoral, los montos otorgados a todos los partidos elevarían el total repartido a $11,052,227,439.00.
Este escenario muestra que los montos para los partidos son suficientemente elevados para que el cuestionamiento sea válido: ¿Qué tanto estamos obteniendo los ciudadanos de gastar más de siete mil millones de pesos en partidos políticos durante años no electorales?
Escenario con reducción al 50%, misma distribución
Este escenario es uno de los más realistas, y de los que ha llegado a mencionar la presidenta Claudia Sheinbaum, donde simplemente se reduce a la mitad el monto asignado a los partidos. Es algo que podría suceder establecido como tal, o sea, modificando las cantidades por ley, o aproximado, si se modifica la forma en cómo se establecen los montos, como por ejemplo dejarlo a discreción del poder Legislativo con el Presupuesto de Egresos.
Entonces, en este supuesto, el total a repartir entre todos los partidos sería de $3,684,075,813.00. De ahí, cada partido recibiría $184,203,790.65 de la distribución igualitaria. La proporcional quedaría igual en porcentaje en cada ejemplo, ya que no se modifica el criterio de los votos por diputados federales. Sin embargo, los montos se reducirían a la mitad, incluyendo el extra para campañas.
Este escenario es un cambio muy simple a la fórmula pasada, y puede generar un ahorro inmediato a las arcas públicas que puede ser muy atractivo para los ciudadanos. Sin embargo, en su simpleza radicarían sus áreas de oportunidad: no aporta nada más que ahorro, sin garantizar que incluso esa cantidad, aunque sea menor, será bien utilizada. Por ello, debería complementarse con otras modificaciones que realmente permitan un mejor manejo del dinero público, pero también contribuyan a una democracia más madura patrocinada por el mismo.
Escenario con reducción al 50%, distribución 15% igualitaria, 85% proporcional
En este escenario si bien se tiene una reducción del monto total en comparación con la regulación actual, quedando igual que en el escenario anterior, la distribución ya se modifica para favorecer al partido con mayor cantidad de votos: Morena.
Aquí cada partido recibiría $92,101,895.33 por la distribución igualitaria, o sea, una cuarta parte de lo que van a recibir en 2026 con la regulación actual, y la mitad que en el ejemplo anterior.
Sin embargo, el resto del dinero disponible favorecería a los que más votos tengan. Por ejemplo, Morena pasaría de tener el 35.5% del presupuesto total a tener el 39.5%. El PAN tendría un ligero crecimiento del .2%, y el resto de los partidos recibirían menos. Esto incluye a aliados de Morena, como el PT y PVEM, que pasarían del 9.1% y el 11.3% al 7.5% y 10.1%, razón que podría contribuir a que, a pesar de la alianza, no estén de acuerdo con las propuestas que la presidenta les ha presentado.
Sin embargo, el resto del dinero disponible favorecería a los que más votos tengan. Por ejemplo, Morena pasaría de tener el 35.5% del presupuesto total a tener el 39.5%. El PAN tendría un ligero crecimiento del .2%, y el resto de los partidos recibirían menos. Esto incluye a aliados de Morena, como el PT y PVEM, que pasarían del 9.1% y el 11.3% al 7.5% y 10.1%, razón que podría contribuir a que, a pesar de la alianza, no estén de acuerdo con las propuestas que la presidenta les ha presentado.
Esto, por supuesto, también incrementaría la cantidad que Morena y, ligeramente, el PAN reciben para campañas, y para el resto las recortaría.
Este escenario podría promoverse como justicia, ya que se prioriza la elección de la gente, pero es un arma de doble filo para nuevos partidos, algo que también es necesario en una democracia, haciendo más complicado poder tener recursos para operar y poder crecer.
Escenario de reducción al 100%, pero eliminando distribución igualitaria
Este es un escenario más extremo y poco probable, porque podría contribuir incluso a fallos en obligaciones con proveedores de los partidos, así como con su fuerza laboral, pero puede ser una que quizás incluso algunos ciudadanos, en especial simpatizantes de Morena, apoyen, en función de que “lo justo” es que el dinero se reparta según los votos y no sólo “por existir”.
Así, el dinero se ha reducido a la mitad respecto a la regulación actual, pero todo se va a repartir proporcionalmente. Con ello, Morena pasaría a tener el 43.6% de todo el presupuesto electoral para actividades ordinarias, más que las siguientes 3 fuerzas políticas juntas: PAN, PRI y MC (sumando un 41.6%). Así, esto dejaría a PT y PVEM con apenas un 15% entre los dos.
Esto se reflejaría también en que el presupuesto para año electoral se dispare para Morena, teniendo más poco menos del triple de lo que tiene el PAN, que es el segundo lugar.
Aunque este escenario puede sonar bien ante una ciudadanía que ve a los partidos como una carga económica o agrupaciones que sólo buscan vivir del erario, sería una trampa mortal para que partidos pequeños sobrevivan, ya sea actuales o nuevos. Esto contribuiría a que sectores minoritarios en número, pero que siguen siendo ciudadanos con derecho a ser representados, se quedaran sin representación o tuvieran muy pocos recursos para trabajar en ellos.
También podría favorecer el financiamiento privado, lo que abriría la puerta a candidatos que puedan aportar grandes cantidades de dinero al partido, lo cual no sólo generaría conflictos de interés, sino que dificultaría más las cosas para posibles candidatos ciudadanos que no cuentan con recursos.
Entonces, ¿Qué esperar con el financiamiento de partidos?
Si bien en este caso hay que esperar a ver qué dice la iniciativa de manera oficial, estos escenarios nos dejan ver que si nos centramos sólo en el ahorro, podríamos estar dañando la representatividad de las minorías y favoreciendo la hegemonía del partido que más presupuesto tenga.
Considerando que con la mayoría calificada que tienen Morena y sus aliados básicamente todos los ciudadanos que votaron por otros partidos carecen de representación real en el Legislativo, ya que no tienen poder suficiente para aprobar o rechazar nada, si nos enfocamos sólo en reducir el presupuesto o incluso la distribución, la reforma podría contribuir a una mayor centralización del poder, algo que daña por principio la representatividad que debe tener una democracia para no convertirse en la “dictadura de las mayorías”.
Por ello, es importante considerar sí, los montos otorgados a los partidos, pero también otras modificaciones que permitan ahorrar sin debilitar la representatividad, o generando problemas derivados de mayores financiamientos privados.